lunes, 25 de septiembre de 2017
Amigo mìo
Hola amigo mío:
Te escribo esta para darte las gracias por los gratos momentos que pasamos juntos ese día en que nos encontramos en el bar, el que está en la esquina de la
plaza del pueblo en que vives.
Después de irme, me propuse que a la menor oportunidad volvería y recorrería las calles recordando viejos momentos.
Te diré que el pasado fin de semana de Enero, así lo hice, sería alrededor de las siete y media de la tarde cuando como te decía, paseándo por la plaza, os ví.
Estábais sentados, tu señora esposa, tus dos hijos y tú, alrededor de esa mesa que ese bar suele instalar bajo el portal,
me iba a acercar a saludaros, pero al veros allí juntos, disfrutando de unos refrescos,
tú en realidad leyendo un periódico,
tu señora esposa a la que recuerdo con cariño,
aunque no la conozco,
cuidando que uno de tus retoños no derramara el refresco y manchara su ropa,
mientras el otro, estaba muy bien sentado, atento a tí.
No me acerqué, pero me senté en un banco frente a vosotros, de los que suelen estar instalados permanentemente alrededor de la plaza,
y quedé embelesado, admirando la hermosa familia
que componíais.
Y entonces vinieron a mi mente recuerdos de cuando al salir del trabajo, nos reuníamos en ese mismo bar,
y tu nos relatabas lo mucho que querías a tu esposa,
y lo mucho que ella te quería, de como ella,
al llegar tu a casa ya tenía la cena servida y a punto para que tu te deleitases saboreándola,
de como amorosamente te planchaba las camisas,
incluso se ocupaba de darles apresto,
y nos contabas de como brillaba el suelo de tu hogar, y lógicamente siempre dispuesto tu programa favorito de deportes en la televisión.
También recuerdo que nos decías, que tenía los ojos mas hermosos que tu habías visto en tu vida, que de ellos y de sus labios carnosos y tiernos , era de los que te habías enamorado.
Esos mismos que a la luz de la farola que bañaba tenuemente la superficie de la mesa, y que por rara casualidad despedía, como si de un espejo se tratara, un fino haz de luz blanquecina posándose a un costado de su boca, precisamente en la comisura de sus labios, y comprobé, que lo que tú nos habías dicho era cierto.
Labios tiernos y carnosos, "probablemente" por efecto del reflejo de esa luz ya mortecina noté, que la parte izquierda de su boca, la que constantemente cubría con su mano, era un poco mas carnosa.
Incluso pude vislumbrar, (en un momento en que retiró su mano) que un hilillo de algún líquido oscuro, (sería parte de la bebida) iba recorriendo desde su boca a su barbilla un camino lento y sinuoso, (como un río, buscándo... como queriéndo encontrar un acantilado lo suficientemente profundo donde poder verter el arrollador caudal de que se componía),
solo que me pareció (imaginaciones mias), que ya conocía el camino, posandose suavemente en una palpitante vena que en su fino cuello se agitaba entrecortadamente,
como gimiéndo, como implorando, como diciéndo:
"Abre tus puertas por favor, que yo no tenía que haber salido".
También recuerdo que con orgullo nos decías, que tus hijos eran tu vivo retrato, despiertos, traviesos, siempre jugando, inquiriendo de ti cualquier duda que podía aquejarles,
"Papá. ¿Porqué los pájaros vuelan?.
Papá. ¿Porqué el cielo es azul?.
Papá. ¿Porqué la lluvia moja?.
Papá. ¿Porqué los perros no hablan?.
Papá. ¿Porqué tu eres grande y yo tan pequeño?)".
Papá. ¿Porqué.....?.
Por eso también me sorprendió verlos sentados,
tan quietos, casi sin moverse de sus sillas,
cualquiera diría que eran los niños mejor educados de los alrededores.
Cuando ya estaba a punto de marcharme, algo me detuvo,
vi que dejabas el periódico a un costado,
y con un gesto "protector",
me recordó de cuando me dabas consejos (era joven yo), de como se debía amar a los hijos.
Como te digo, vi que alargabas tu mano, y con la palma de ella abierta la posabas "cariñosamente" en la mejilla de tu hijo el mayor,
éste, seguramente acostumbrado a tus caricias,
no cogió tu mano y la apegó mas aún a su mejilla, como lo suelen hacer mis pequeñas cuando yo las acaricio.
Si no que giró su pequeña cabecita,
y al hacerlo me encontré con su mirada. ¡Qué ojos mas hermosos!...
Jamás había visto ojos tan negros y tan profundos...
Que lástima que durara un par de segundos, por que sin saber como,
vi algo como un relámpago. ¡No!.
¡Un huracán! que apareció de la nada, y envolviendo a
tu retoño en algo que parecía como un escudo,
se interpuso entre tu mano "acariciadora" y la mejilla roja ya,
de tu primera caricia, y lo cogió en sus brazos...
No pude saber lo que pasó después,
por que en ese momento se acercaron a mi los tres tesoros de mi vida,
(mis dos pequeñas y mi amada compañera),
esa compañera que elegí para mis tiempos felices, pero que jamás me ha dejado solo en los tiempos de dificultad.
Por que ya sabes amigo mío, que mi economía nunca ha sido tan boyante como la tuya,
pero como te decía yo en esos tiempos,
"solo quiero una familia a quien amar".
Ahora me despediré de ti, deseándote tranquilidad en tu vida y una muy pronta recuperación del desgraciado accidente, (lo supe por el periódico) en que perdiste tus manos.
Agradeceré toda mi vida el haberte conocido,
si no es por ti, padre amoroso con tus hijos, amante compañero de tu amante compañera, trabajador incansable, si no es por ti reitero, no habría encontrado los tesoros que tengo.
P.D.
La otra tarde fuimos, mi compañera, mis hijas y yo al parque, y nos encontramos con tu señora esposa junto a esos preciosos hijos que tenéis,
estuvimos casi hasta el anochecer jugándo, riéndonos, saboreándo unos helados, y mientras tendidos en la hierba charlábamos de lo bonito que es vivir, y de lo justa que es a veces la vida,
y por fin... si, después de tanto tiempo, pude ver esos profundos ojos negros, esos labios carnosos que siempre estaban dispuestos a besar a los pequeños, esos, de los que tú... amigo mío... un día te enamoraste.
Y vi, como tu hijo... el mayor, viva imagen tuya,
alargaba su bracito y con la palma de su mano abierta, acariciaba con protectora ternura, la mejilla de su hermanito pequeño,
y éste, con su mas pequeña manita, cogía la de su hermano mayor, y la apretaba hacia su mejilla...
igual como hacen las mías cuando las acaricio yo.
Otra Post Data:
Estos veinte minutos que he tardado en escribirte esta carta, es el tiempo que no he estado junto a mi familia.
Como tu comprenderás, (ya que así tu me lo enseñaste),
he decidido nunca mas perder esos preciosos minutos en algo que como puedes ver,
al final.... no tiene ninguna importancia. .
Amiga mìa
Amiga mía
Hola amiga mìa:
¿Sorprendida quizàs, de que te escriba esta carta?
Disculpa entonces, no he querido molestarte,
es que el fuego de mis desdichas està abrazàndo mis entrañas.
Solo querìa escribirte esta, porque eres mi ùnica amiga, y agradecer tus consejos, los que un dìa me diste.
¿Te acuerdas de aquellos?
¿De lo que dijiste?.
¿De lo mucho que sufrìas?.
¿Del dolor que tu sentìas?.
Diràs que me arrepiento de no seguir tus consejos, que incluso habrè perdido hasta mis propios sueños.
Que eras mi amiga, dijiste.
Que tu sabìas de eso, que fuera llorando y gimiendo,
que asì era el proceso.
Por eso te escribo hoy, para contarte lo de ayer.
"Y les dije a los presentes: ¡Gracias por venir!,
pero a mis sentimientos añado un dolor escondido,
el saber lo que sufrìs de los que una vez os amaron,
que con vosotras la risa compartieron, y con vosotras tambièn el llanto, que una vez luchàsteis juntos,
que hasta el firmamento temblaba cuando rozàbais vuestras manos,
que solo vosotras escuchàbais las palabras de esas còmplices miradas.
Vosotras, que fuisteis amadas como nunca os habìan amado,
vosotras que un dìa dijisteis.. ¡Para toda la vida!.
Pero un dìa cualquiera, o un cualquier dìa, en lo màs profundo de vuestro corazòn, algo se rompiò.
Un chasquido;
Un requiebro de la vida;
Un dolor;
y despues muchos pequeños dolores.
Por amor; hasta el amargo ajenjo puedo beber sonriendo a quien amo.
Por amor,... Por amor,... Por amor,...Tristeza,
¡Que profunda tristeza!.
Muros que encarcelan, desvaneciendo ilusiones,
prado que se marchita, no importando cuanta agua vertáis.
Y pasan los momentos, y pasa el tiempo,
unas leen meses, otras leen años, otras... la vida entera,
y ¡Nunca! .-decís en vuestros corazones.-...volverá a mi el amor.
Ya no es profunda tristeza, ya es amargo dolor,
y desde lo mas profundo de vuestra vida,
tímidamente comenzáis a llorar,
y váis alzándo poco a poco vuestro llanto,
para que también escuchen los demás.
Que escuchen aquellos que no saben.
Que escuchen aquellos que ignoran.
Que escuchen aquellos que nunca han vivido.
Lloro mi dolor. ¡Escúchame por favor!.
Lloro mi angustia. ¡Escúchame por favor!.
Mi cuerpo grita... Mi cuerpo llama.
¡Escúchame por favor!.
Mi vida grita... Mi vida clama.
¡Escúchame por favor!.
Silencio... tanto silencio, y mi pena muriendo.
¿Porqué no me escucháis?. ¿Porqué no oís mi llanto?.
¿Acaso no creéis lo que os digo?.
¿Porqué no me creéis?.
¿Es porque han ido tantas a vosotros con llanto y mentiras?.
¿Por eso a mi, no me creéis?. Si, ¡Yo si soy una maltratada!.
¡Yo si soy una víctima!.
Pero esa es la razón. ¿No es cierto?.
¡Escuchádme!. ¡Oíd por favor mis argumentos!.
Yo no soy como esa amiga, la que vino a vosotros el otro día.
¡Por favor... creédme!... No soy como ella.
Yo no le prohíbo a mis hijos que besen a su padre....
como me dijo que hacìa ella.
Yo no le prohìbo a mis hijos, que corran a los brazos de su padre...
como me dijo que hacìa ella.
Yo no cruzo la calle cuando voy con mis hijos y veo que se acerca su padre, prohibiéndoles que le saluden...
como me dijo que hacía ella.
Yo no les susurro a mis hijos cuando están durmiendo,
que no deben amar a su padre...
como me dijo que hacía ella.
Yo no soy la que les dice a mis hijos, que su padre no los quiere,
y por eso no viene a verlos, mientras cierro puertas y ventanas para
que ellos no vean como su padre se pasea nervioso e ilusionado, esperando el momento de besarlos con el amor que solo su padre
puede darles...
como me dijo que hacía ella.
Triste angustia de mi corazón.
¿Cómo entonces voy a ser escuchada?.
¿Quién va a creer en mi angustioso silencio que habla con lágrimas?.
¿Quién, si tú, que dices ser mi amiga, has destrozado mis argumentos?.
¿A quién acudiré entonces por justicia, si tú ya has ido con tus mentiras?.
¿Que haré entonces con mi dolor?.
¿Que haré entonces con mi pena?.
Silencio...guardaré silencio... otra vez.
Y seguiré besando la mano... que abofetea mi amor.
Y seguiré besando la mano... que no acepta un error.
Y mientras lo haga, me acordaré de ti.
Si, de tí, que también eres víctima...
pero de tu propio odio.
Amiga mía
Mi balde con agua y el Gugol
Uno de mis mayores logros en mi vida, fue cuando de niño,
iba corriendo con mi pequeño balde en la mano y llegando a la orilla allì en la playa, me alcanzaban las pequeñas olas,
yo entonces corrìa para escaparme de ellas y aprovechaba
(que es a lo que iba), de poner el balde inclinado para "llenarlo " de agua.
Nunca asì se llenò de agua, como mucho a la mitad..... hasta ese dìa. ¡Si!....hasta ese dìa.
¡Que maravilloso dìa!!. Corro hacia la playa con otra vez mi pequeño balde color celeste por fuera y blanco por el interior asièndolo firmemente con la mano,
y entro en el agua allì en la orilla como siempre,
entonces, cuando llegaba una ola....
como siempre, yo no huì como siempre lo hacìa, si no que,
me mantuve firme en mis dos temblorosas piernas
que apenas me sostenìan, y con la valentìa de un Leòn,
(pero el de El Mago de Oz), y estando de frente hacia el mar,
hundì mi pequeño balde en el agua de esa ola que...
me "retaba", envalentonada porque se sabìa ella,
lo poderosa que era, y entonces sentì, sentì por primera vez, que mi pequeñito balde, se llenaba de agua,
y entonces con el asì,.... corrì, corrì hacia donde estaban los demàs para decirles y mostrarles el gran logro de mi vida.
¡Vale!. ¡vale!. ¡vale!....que ya se que solamente tenìa tres años, y quizàs mis logros en mi corta vida, no eran lo suficientemente importantes para los demàs, como los logros de la gente adulta.
Y entonces, aparece nuevamente la imagen de mi pequeño,
que esa noche a las tres de la madrugada en que me despertò,
(el no podìa dormir quizàs por algo que le preocupaba),
y se quejò diciendome lo injusta que era la vida porque...
Oye Pì.. (diminutivo de papi), ¡Que injusta es la vida,
¿no es cierto pi?.
¿Porquè lo dices.- le preguntè.-...?. Dime pi...¿Cuàl es el nùmero mas grande que existe en el mundo?. .- Pues.- le dije yo, medio dormido medio despierto, medio soñando, medio,..... ¿còmo se le ocurre a este pequeño, preguntarme cosas tan difìciles a las tres de lamañana?
.- Pues creo que se llama Gugol.- le contestè.-.
Ya, .-me dijo el.-, ¡Y pi,! .- me pregunta el.-.
¿todos los nùmeros del mundo tienen nombre?.
.- Y yo le dije. (restregàndome los ojos para despertar mejor,
porque ya veìa lo que se me venìa encima), .- Si.- le contestè.- todos los nùmeros tienen nombre. ...
Oye pi. .- vuelve a preguntar.-...
¿y quièn le pone nombre a los nùmeros?.
Pues la gente.- le respondì....
¿La gente grande pi? .- me preguntò el.- Si.- le respondì yo casi quedàndome dormido,.-
la gente grande le pone nombre a los nùmeros....
Pero pi ¿a todos ,los nùmeros pi?.- si mi pequeño, a todos los nùmeros.
Entonces pi. ¿no hay ningùn nùmero sin nombre pi?. Si, mi pequeño No hay ningùn nùmero sin que tenga su nombre.
Ahhhhhhh!!.- expresionò el.- ¿Vez pi lo injusta que es la vida?....
Entonces yo despertè y puse mis orejas paraditas para escuchar mejor... y le preguntè.
¿Porquè lo dices mi pequeño?.
¡¡Si pi!! la vida es injusta, con nosotros los pequeños,
porque los adultos le han puesto nombre a todos los nùmeros,
y no nos han dejado ninguno, para que nosotros los pequeños
podamos ponerle nombres....
Y yo dije...nada...¿para què decir algo?. Con ese tremendo argumento acerca de lo injusta que es la vida...
¿para què decir algo?.. Ven, .- le dije.- durmamos ya pequeño,
y mañana te inventas un nùmero y le pones tu mismo ...
un nombre. Bueno pi.- me dijo.- Oye pi...¿cuàl era el nùmero mas grande ?.
El gugol.- le contestè otra vez, medio durmièndome.-. Entonces.- me dijo el .- acabo de ponerle nombre al nùmero màs
grande que existe.
¿y cuàl es.- le dije yo?.
pues.- me contestò.- .....el Gugol uno.
Entonces es cuando yo me recordè de mi gran logro , esa mañana calurosa allì en la playa, ese logro de haber podido llenar mi pequeño balde celeste, con aguita de mar.
iba corriendo con mi pequeño balde en la mano y llegando a la orilla allì en la playa, me alcanzaban las pequeñas olas,
yo entonces corrìa para escaparme de ellas y aprovechaba
(que es a lo que iba), de poner el balde inclinado para "llenarlo " de agua.
Nunca asì se llenò de agua, como mucho a la mitad..... hasta ese dìa. ¡Si!....hasta ese dìa.
¡Que maravilloso dìa!!. Corro hacia la playa con otra vez mi pequeño balde color celeste por fuera y blanco por el interior asièndolo firmemente con la mano,
y entro en el agua allì en la orilla como siempre,
entonces, cuando llegaba una ola....
como siempre, yo no huì como siempre lo hacìa, si no que,
me mantuve firme en mis dos temblorosas piernas
que apenas me sostenìan, y con la valentìa de un Leòn,
(pero el de El Mago de Oz), y estando de frente hacia el mar,
hundì mi pequeño balde en el agua de esa ola que...
me "retaba", envalentonada porque se sabìa ella,
lo poderosa que era, y entonces sentì, sentì por primera vez, que mi pequeñito balde, se llenaba de agua,
y entonces con el asì,.... corrì, corrì hacia donde estaban los demàs para decirles y mostrarles el gran logro de mi vida.
¡Vale!. ¡vale!. ¡vale!....que ya se que solamente tenìa tres años, y quizàs mis logros en mi corta vida, no eran lo suficientemente importantes para los demàs, como los logros de la gente adulta.
Y entonces, aparece nuevamente la imagen de mi pequeño,
que esa noche a las tres de la madrugada en que me despertò,
(el no podìa dormir quizàs por algo que le preocupaba),
y se quejò diciendome lo injusta que era la vida porque...
Oye Pì.. (diminutivo de papi), ¡Que injusta es la vida,
¿no es cierto pi?.
¿Porquè lo dices.- le preguntè.-...?. Dime pi...¿Cuàl es el nùmero mas grande que existe en el mundo?. .- Pues.- le dije yo, medio dormido medio despierto, medio soñando, medio,..... ¿còmo se le ocurre a este pequeño, preguntarme cosas tan difìciles a las tres de lamañana?
.- Pues creo que se llama Gugol.- le contestè.-.
Ya, .-me dijo el.-, ¡Y pi,! .- me pregunta el.-.
¿todos los nùmeros del mundo tienen nombre?.
.- Y yo le dije. (restregàndome los ojos para despertar mejor,
porque ya veìa lo que se me venìa encima), .- Si.- le contestè.- todos los nùmeros tienen nombre. ...
Oye pi. .- vuelve a preguntar.-...
¿y quièn le pone nombre a los nùmeros?.
Pues la gente.- le respondì....
¿La gente grande pi? .- me preguntò el.- Si.- le respondì yo casi quedàndome dormido,.-
la gente grande le pone nombre a los nùmeros....
Pero pi ¿a todos ,los nùmeros pi?.- si mi pequeño, a todos los nùmeros.
Entonces pi. ¿no hay ningùn nùmero sin nombre pi?. Si, mi pequeño No hay ningùn nùmero sin que tenga su nombre.
Ahhhhhhh!!.- expresionò el.- ¿Vez pi lo injusta que es la vida?....
Entonces yo despertè y puse mis orejas paraditas para escuchar mejor... y le preguntè.
¿Porquè lo dices mi pequeño?.
¡¡Si pi!! la vida es injusta, con nosotros los pequeños,
porque los adultos le han puesto nombre a todos los nùmeros,
y no nos han dejado ninguno, para que nosotros los pequeños
podamos ponerle nombres....
Y yo dije...nada...¿para què decir algo?. Con ese tremendo argumento acerca de lo injusta que es la vida...
¿para què decir algo?.. Ven, .- le dije.- durmamos ya pequeño,
y mañana te inventas un nùmero y le pones tu mismo ...
un nombre. Bueno pi.- me dijo.- Oye pi...¿cuàl era el nùmero mas grande ?.
El gugol.- le contestè otra vez, medio durmièndome.-. Entonces.- me dijo el .- acabo de ponerle nombre al nùmero màs
grande que existe.
¿y cuàl es.- le dije yo?.
pues.- me contestò.- .....el Gugol uno.
Entonces es cuando yo me recordè de mi gran logro , esa mañana calurosa allì en la playa, ese logro de haber podido llenar mi pequeño balde celeste, con aguita de mar.
domingo, 24 de septiembre de 2017
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